
Su base de bechamel cremosa permite convertir los restos de un cocido o de un pollo asado en un bocado exquisito. De ser el típico ejemplo de gastronomía humilde y tradicional se han convertido actualmente en las protagonistas de un indiscutible boom culinario. Cosa que ocurre porque admiten prácticamente cualquier sabor, y si están bien hechas, son de- liciosas. Así, cada vez vemos en bares, restaurantes, establecimientos especializados y hogares mayor atrevimiento y variedad en su composición.
TOPGEL no va a la zaga en este auge y presenta en este catálogo de noviembre un listado de croquetas premium de amplia gama y heterogeneidad que resulta de gran utilidad a los profesionales del sector, puesto que si bien las croquetas son perfectas para cada ocasión, su elaboración es tediosa y requiere de mucho tiempo: preparación de la masa, mezclado, reposo, liarlas, empanarlas...
Para elevar este plato a la categoría que se merece mi propuesta consiste en una serie de acompañamientos que potencien el sabor, realcen la presentación y sirvan de contraste y contrapunto. De esta manera, las croquetas de gorgonzola y nuez pueden ervirse junto a una jugosa compota de manzana, las de pulpo con una mayonesa de pimentón, las de queso azul quedan estupendas con una salsa de yogur con cebollino finamente picado y una gota de aceite de oliva, las de rabo de toro alcanzan otra dimensión untadas sobre una buena salsa vizcaína o una salsa de tomate casera, y si las de huevo con chorizo las montamos sobre una base de patatas paja... pues ya son otra cosa. Siempre respetando que el dip o acompañamiento no disimule ni encubra el gusto de la croqueta podemos utilizar también para las clásicas de pollo o de cocido una cama de lechugas y hojas verdes frescas, solución siempre vistosa y saludable. Y si bien es cierto que opciones como las croquetas de ciervo, las de cecina, o las de morcilla y membrillo, no necesitan guarnición para resultar sublimes, mi consejo es el de buscar y probar las combinaciones que más os gusten.
En definitiva, lo que nos da el toque dife- rencial con las croquetas consiste básicamente en no dejarlas solas. La soledad las desmerece, las hace parecer aburridas, y como todos sabemos que también se come por los ojos, hay que cuidar la presentación. Para ello a veces puede bastar con unos conos de papel, unos palillos largos, unos cubiletes, o por qué no, unas fundas demagdalenas. Al fin y alcabo son simplemente croquetas, aunque eso sí, como decía Ramón Gómez de la Serna, deberían tener hueso para que pudiéramos llevar la cuenta de las que nos comemos.