
Vamos a hablar de postres, la parte que habitualmente descuida más el cocinero de platos calientes. En este catálogo vais a encontrar todo un espectro.
Con los sabores de la repostería clásica: planchas de tiramisú, tres chocolates, tarta de quesos con arándanos, de manzana, selva negra, brownie, milhojas... Todos estos productos resultan muy cómodos, recomendables y rentables para solucionar los dulces. El ahorro de tiempo que proporcionan es considerable, por lo que el escandallo por ración resulta muy interesante, sin que por ello tengamos que renunciar a la calidad y a la variedad.
Tanto por su facilidad de uso, como por su manejabilidad y almacenaje, la opción de las planchas precortadas resulta muy a tener en cuenta, especialmente si nos enfrentamos a banquetes masivos. Es en estas ocasiones cuando con un poquito de cariño, mimo y atrezzo suelen ofrecer un magnífico resultado. El uso de espejos, salvaplatos, plataformas, azúcares, pedestales, lascas de chocolate, hojas de hierbabuena... son solo unas pocas de las infinitas posibilidades que existen para hacer más atractivas, coloridas y apetecibles las presentaciones. Además, las porciones precortadas, al ser generosas, permiten un segundo corte adecuándose a las necesidades del cocinero. Acompañadas de helados, natas o frutas componen raciones vistosas y apetecibles.
Por su parte, los bloques y planchas enteros nos proporcionan la posibilidad de jugar con formas y moldes atrevidos. No obstante, es preciso apuntar que un mal corte puede arruinar la más fastuosa de las tartas. No es una labor sencilla; resulta dificultosa para principiantes. A falta de un cuchillo pastelero, para llevarla a cabo puede valer un cuchillo jamonero, o un cuchillo largo. El truco que mejor funciona sigue siendo el de utilizar agua caliente y un paño para cada ración. Aunque el proceso de enjuagado y secado pueda resultar tedioso, el resultado hace que merezca la pena. Los bordes de cada pedazo de tarta servido deben ser estables y rectilíneos, manteniendo sus hechuras y dejando apreciar el aspecto y configuración. Un postre roto o descompuesto pierde todo su encanto y no merece salir a sala.
En resumen, cuando hablamos de festines con un centenar o más de invitados, no perdáis de vista el inventario de repostería de TOPGEL. No solo por los rendimientos y escandallos que ofrece, sino también porque aseguran la premisa fundamental: sabores de siempre que gustan mucho porque están riquísimos.